Actualmente una de las principales dificultades que tienen las pequeñas y medianas empresas es encontrar un personal de confianza a quienes puedan delegar los roles importantes; en muchas ocasiones estas personas nos roban, malgastan el tiempo, son improductivos o ineficientes y no se sienten parte de la empresa, es decir, creen que su rol de trabajo es ajeno a su vida.

Nosotros sabemos las dificultades por las que estas pasando, pero si te dijera que existe la posibilidad de convertir hasta al más mínimo y deshonesto empleado en un gran trabajador y mano derecha, ¿Me creerías?

Para que entremos en ambiente, ¿Conoces el mito de Pigmalión? Porque en él se encuentra el secreto en cuanto a la productividad de tus empleados. Resumiendo: Pigmalión era el Rey de Chipre, quien buscaba encontrar a su mujer ideal y cuya condición para esposarla era que fuese “perfecta”; obviamente él nunca la encontró y se frustró; por lo que dedicó su vida a crear esculturas de marfil de bellas mujeres y que, según él, cumpliesen con los requisitos de su reina perfecta. Un buen día, una de sus esculturas llamada Galatea fue creada de una forma tan exquisita que el mismo rey se enamoró de ella y deseó que fuese real. Junto con la intervención de Afrodita, ella le dió vida y el marfil se hizo carne.  Afrodita agregó: “mereces la felicidad, una felicidad que tú mismo has plasmado. Aquí tienes a la reina que has buscado. Ámala y defiéndela del mal”.

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Suena muy bíblico, pero allí está la clave: Desear que fuese real y actuar como tal. Es decir, que si tu muestras una fuerte inclinación de admiración y expectativa por la persona con la que estás interactuando o trabajando, esa persona inevitablemente “necesitará” cumplir con tus exigencias.

Según la teoría de necesidades de Maslow las personas contamos con cinco necesidades elementales y jerárquicas, o sea que una vez que se cubre con una necesidad vá inmediatamente a satisfacer la del siguiente punto y estas son: 1. Fisiológicas, 2.Sentirse seguro, 3.Sentirse amado, 4.Sentirse reconocido, 5.Auto realización; Las primeras dos, por lo general, siempre se encuentran cubiertas, es decir, tienen para comer y no temen morir en cualquier momento; entonces pasamos a las otras dos: “Sentirse amado y reconocido”. Cuando la persona entran a un nuevo trabajo son como una hoja en blanco: no sabe qué esperar ni cómo se van a sentir, son el mármol virgen de Pigmalión. Si tu eres su empleador, ellos buscarán tu complacencia de forma consciente o inconsciente. Desde el primer día tu debes poner el peso de la expectativa en ellos y siempre hacer aclaraciones como “Yo sé que eres el mejor en esto”; “me dijeron que eres excelente haciendo esto”; “por lo inteligente que eres, seguro lo terminarás a tiempo”, etc. Para los seres humanos no hay nada peor que la decepción y la desaprobación de las personas de su entorno; es aún más doloroso que si desde el primer día nadie tuviese ninguna expectativa en él; porque de esa forma no habría ninguna decepción o presión de ningún tipo, sin mencionar que posiblemente siga con una actitud de víctima; pero si desde el inicio se encuentra sobre un altar en el trabajo difícilmente quiera perder ese rol de “héroe” en el que se lo ha metido. Obviamente, ten en cuenta de mostrarte lo más “sincero posible” en cuanto a tus expresiones, de lo contrario no tendrá ningún efecto positivo en la psiquis de la persona.  

Así que ya sabes, Si deseas que tu empleado sea tu mano derecha tratalo con afecto y demuestra que tienes expectativas hacia él; y él hará su mejor esfuerzo para conservar su imagen como tal.

Posted by productoradesuenos

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