En todos los ámbitos de nuestra vida podremos conocer a personas que defiendan sus intereses u objetivos de forma tajante, sin medir palabras, gestos, tonos y daños emocionales, pisando el terreno de la hostilidad y el autoritarismo con el fin de alcanzar metas bien definidas.

Pero también en nuestros entornos familiares, dentro del grupo de amigos, en la escuela o la oficina nos encontramos con personas que lejos de defender lo que piensan, entregan su poder decisión a los demás, accediendo a todo, aún en detrimento de sus propio bienestar, intereses, deseos y necesidades con tal de no herir susceptibilidades, para evitar posibles conflictos o por inseguridad.

En ambos casos la ausencia de asertividad es el común denominador.

La asertividad es la capacidad o habilidad de expresar nuestros sentimientos, de defender nuestra posición e intereses y de decir que no cuando es necesario, sin enojo o ira, sin invadir el espacio vital de los demás, sin agredir la integridad física y emocional de las personas, pero también sin sentirnos culpables o temerosos de hacerlo

Como seres eminentemente sociales, debemos ser conscientes de que los conflictos son parte de la naturaleza social y que la capacidad de manejarlos y resolverlos acertadamente a través de los medios y las formas es una característica de las personas asertivas.

Gestión de conflictos.

Entendamos conflicto como una situación o circunstancia en la que surgen discrepancias o diferencias de ideas y posiciones y no como una circunstancia amenazante.

Partiendo de esto, una respuesta agresiva o una actitud pasiva de auto sabotaje son dos soluciones al conflicto que no debemos permitir.

Una persona asertiva gestiona el conflicto de tal manera que la tensión que surge no la sobrepasa, maneja el estrés adecuadamente, se expresa con coherencia y respeto pero con firmeza, permitiéndole ofrecer soluciones u opciones como respuesta y no agresiones como producto de emociones negativas como la ira.

Una persona asertiva controla las emociones, no las suprime, convirtiéndose en una bomba de tiempo en espera de un detonante o en una persona eternamente sumisa pero llena de inconformidades.

Consecuencias emocionales de la no-asertividad.

Ya sea que reaccionemos agresiva o pasivamente, en ambos casos, perdemos la autogestión de nuestras emociones, la cedemos a los demás y sucumbimos ante las circunstancias, el estrés y la ansiedad se apoderan de nuestra individualidad.

En ambos casos, el aislamiento es una de las consecuencias naturales de la falta de asertividad. Las personas emocionalmente estables no aceptarán una conducta agresiva e irrespetuosa y se alejarán del agresor, por otro lado, una persona que teme a los conflictos se aleja de los demás con tal de no asumir el riesgo.

Habilidades a desarrollar para ser personas asertivas.

  • Saber delegar y requerir pero también identificar cuando debemos pedir un favor.
  • Expresar sentimientos positivos pero también aquellos que surgen de situaciones que no son de nuestro agrado en actitud y tono acertado sin agredir ni victimizarnos.
  • Aprender a decir NO cuando es necesario y SI cuando es justo.

Posted by sandovalcr

Deja un comentario

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.